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Daniel Camacho el Abuelo Cuenta cuentos

 

Daniel Camacho, el “Abuelo cuenta cuentos”, es un difusor de la imaginación. Se presenta tanto en escuelas primarias como en Ferias de libro en Sonora. A través de los relatos que cuenta de manera oral, atrapa a los espectadores como si estuvieran leyendo un libro. En este año se le ha reconocido su labor en varios eventos literarios. El alumno de Ciencias de la Educación, José Delgadillo, lo entrevistó.

 

¿Qué le pareció este homenaje en su honor?

Me pareció un homenaje muy emotivo, significativo, porque uno nunca está preparado para este tipo de cosas. Uno hace su vida, sus proyectos, lo que ama y lo que le entretiene sin pensar en este tipo de premios. Porque esto no deja de ser un premio, un reconocimiento de la sociedad y reconocer lo que tenemos. Tenemos artistas de televisión, de cine, modelos de revista, peloteros y otras manifestaciones de artes. Pero en un momento dado descubren que no hay un abuelo cuenta-cuentos en el norte de México y eso es porque me lo han dicho muchas personas cercanas a mí. Y entonces empiezan a investigar sobre lo que hago, mi vida y esta pasión que tengo, hasta que empiezan a darme reconocimiento. Qué bueno que tomen atención al trabajo, al esfuerzo, al talento de otra persona y la sociedad pueda darse cuenta de eso. Al carpintero que cuántas cosas no habrá hecho y se le reconocen. Y creo que la sociedad busca a las personas que hacen, que crean, que trabajan en algo por sí mismos.  ¿Pero por qué no buscan a un director de un mariachi, de un conjunto musical, de una rondalla? Esas personas también merecen reconocimiento y están dejando una cuestión cultural. Y la sociedad hace eso tarde o temprano, es reconocer el trabajo y la sensibilidad de otros artistas. Es un homenaje a la inteligencia. Porque la oralidad es un valor de la humanidad. Una de las prácticas más primitivas antes de que se inventara la escritura.

 

¿Cómo surgió el abuelo cuenta-cuentos?

Todo fue por un accidente de vida porque yo tengo una hija que vive aquí en Hermosillo y ella me pidió que fuera a contar cuentos en el festival de las artes y desde ahí todo fue un éxito. Varios periódicos y programas de televisión me pidieron entrevistas. Se publicaron miles de cosas de las que no me di cuenta pero andaba Gloria del Yaqui, que es mi amiga y vio todo ese ambiente y me reclamó por qué no sabía que era cuenta cuentos, y le respondí que yo tampoco lo sabía. Me avisó que estaban organizando la Feria del Libro y me pidió que le ayudara. Entonces le pedí que no me pusiera cuenta-cuentos sino que me pusiera “Abuelo Cuenta-Cuentos” y así empezó todo eso. Me empecé a interesar por la cuestión corporal, el tono de la voz, después incorporé peluches y después a hacer mis propios cuentos. Y si te das cuenta todos mis cuentos son reflexiones y cada personaje tiene un mensaje de valor.

 

¿De qué trata la historia de “La Tomatodo”?

La Tomatodo es la momia de Yecora, lo leí en un cuento. Se me ocurrió cómo sería la Tomatodo cuando era niña y así es como invento al personaje con el síndrome de cleptomanía que robaba compulsivamente y por eso lleva ese nombre. Y por robar compulsivamente yo la castigué y le rompí la mano con un relámpago porque estaba robándole a una viejita la carne seca de venado y se quedó mocha. Después la quieren casar porque los jefes de la tribu decidieron los matrimonios de la princesa, ella no quiere casarse con sapo sentado y huye a la montaña porque quería jugar con la nieve desde que estaba muy pequeñita, pero también para huir de ese matrimonio. Y llega una tormenta de nieve, se mete a la cueva y se muere. La mano que le cortó el relámpago por el castigo de Dios, cobra vida y anda con ella la mano peluda.

Cuando ya se muere se sale de su morral donde la tiene guardada y se le mete por la boca y también se muere. 600 años después la encuentran los mineros, la traen a la universidad, le sacan rayos X y dicen los doctores que tenía un bebé porque pensaban que estaba embarazada pero no, es la mano peluda que se quedó en su vientre. El mensaje ahí es que robar es un delito a los ojos de la sociedad y a los de Dios es un pecado.

 

¿Qué opina sobre dar vida a los personajes?

Si tú le preguntas a un pintor que está haciendo un cuadro te podría decir que los colores, el ambiente y las percepciones lo inspiran para hacer ese cuadro. Yo parto de la idea de dar un mensaje de valores a los jóvenes. Un ejemplo podría ser que piense en las drogas y pienso en un mensaje para alertar a los jóvenes. Así como el que inventé de Chamoy Power, el cual es un conejo porque es más atractivo para los niños. Podría haber sido una ardilla, un oso, un lobo, un coyote, un caballo. Pero los niños sienten más gusto por los osos y los conejos.

 

¿Tiene cuentos favoritos que haya inventado?

Aunque dicen que los papás a todos los hijos los queremos iguales no es cierto, y los cuentos para mí son como mis hijos. El cuento de rayita, el del conejo azul, el de la llorona de Navojoa, la nene traviesa no es mío pero también es de mis favoritos, es de José Martí.

 

Editorial Mini libros de Sonora

 

Con la convicción de difundir la lectura y acercar a los escritores con los estudiantes universitarios, la Universidad Kino fue sede de la 1era. Jornada Cultural Mini Libros de Sonora el pasado viernes 13 de noviembre.

El rector de Universidad Kino José Rentería Torres, mencionó en la inauguración que la institución está contenta de recibir a escritores ya que a partir de los libros se puede enseñar a volar a los alumnos. Así mismo felicitó al “Abuelo cuenta cuentos” Daniel Camacho, por el merecido homenaje en dicha jornada.

 

Mini libros de Sonora

 

Por su parte Esteban Domínguez, Director de la editorial Mini Libros de Sonora, comentó que la jornada es para valorar el trabajo que la editorial ha hecho a lo largo de 3 años, donde han editado más de 80 libros.

A lo largo de todo el día, la editorial Mini Libros presentó su acervo bibliográfico a través de mesas de lectura donde participaron más de 20 escritores de Sonora.

En dichas mesas resaltó la participación de alumnos de Ciencias de la Educación que presentaron las antologías que han realizado bajo la coordinación del Mtro. Javier Santoyo, así como varios libros individuales que han publicado.

Redacción

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Por Dafne Rodríguez

 

Siendo alumna de 8vo. semestre de la Licenciatura en Ciencias de la educación, Yuleivi Montaño tuvo la oportunidad de haber publicado un libro, gracias al proyecto dirigido por el maestro Javier Santoyo, en el cual ella y otros alumnos de la misma carrera realizaron la meta de publicar escritos de diferentes géneros. Su libro se llama “Te regalo mi libro”.

 

¿Qué fue lo que te impulsó a escribir este libro?

Siempre me ha gustado la lectura y todo lo que es su contexto, pero cuando entré aquí a la universidad empezó a crecer más mi gusto gracias a la maestra Ma. Jesús Romero. También un maestro que nos daba filosofía, después de entregarle un ensayo, me acuerdo muy bien que me dijo: “sigue escribiendo”, aunque yo no le tomé mucha importancia. No fue hasta que llegué a sexto y séptimo semestre, que el maestro Javier Santoyo me comentó que traía la idea de hacer un libro y que si me interesaba. Yo le dije que sí, que no estaría mal y fue ahí donde empecé.

 

¿Cómo fue la experiencia?

Muy grata y significativa. Mis escritos se basan  en lo que veo en la vida diaria. Cuando voy en el camión, si veo algo que me interesa, empiezo a imaginar y desde ahí comienzo a escribir algo. Para mí son experiencias que son significativas y me dejan una enseñanza.

 

¿Cómo describirías tu libro en tres palabras?

Significativo, especial y único.

 

¿Qué  recomendarías a las personas que estén interesadas en publicar algún tipo de escrito?

Pienso que todos llevamos un lector dentro, no como los grandes escritores que existen, pero tan siquiera una frase, un pequeño poema o un enunciado puede hacer que le demos un significado valioso. Yo digo que se animen, que no tengan miedo, quizá no para publicar un libro, sino que quede para ellos como experiencia, para sus amigos o sus familiares. No se van a arrepentir, cuando pasen los años y vean lo que escribieron, tal vez se rían y se pregunten: ¿de esta manera pensaba? Queda como recuerdo y como historia.