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Hermosillo, Sonora a 1 de Diciembre.- Como cada año, los niños y niñas del Instituto Kino son festejados por los estudiantes de la Universidad Kino.

En esta ocasión se realizó el Festival navideño la mañana del primero de diciembre, a cargo de las alumnas de la Licenciatura en Puericultura y Desarrollo Infantil.

En las palabras de bienvenida, el rector de Universidad Kino Mtro. José Rentería Torres, mencionó: “En los primeros años de vida, es importante que los niños estén acompañados porque absorben todo el aprendizaje del mundo que les tocó vivir.”

Acompañado de los infantes que vestían trajes típicos de la época, el rector continuó: “¿Quién tiene la responsabilidad de enseñar a vivir en un mundo mejor? Simplemente las personas adultas, la familia, los padres y la escuela”.

“Este festival es importante porque se aprende bien cuando se aprende jugando. Agradezco a los maestros por su trabajo, a los padres por haber venido, pero sobre todo a los niños por asistir”, concluyó el rector de Unikino.

A través de canciones, bailables y sketch, las alumnas de Puericultura y Desarrollo Infantil dirigieron un mensaje sobre el cuidado de los dientes de una manera lúdica y divertida.

Con estas actividades la Licenciatura en Puericultura y Desarrollo Infantil reafirma su objetivo de ofrecer una formación a sus estudiantes aunado a la práctica.

(Redacción)

Perfil de Pedro Villegas

Monseñor Cruz Pedro Villegas Ramírez

1927 – 2012

 

Para entender la vida y obra del padre Monseñor Cruz Pedro Villegas Ramírez, primero hay que recorrer el Instituto Kino. Y para comprender los frutos de este complejo, primero hay que conocer a los niños, ver el hogar estudiantil, las preparatorias, los campos donde juegan, el comedor y más allá: la universidad.

El pequeño Cruz Pedro Villegas Ramírez tuvo una infancia feliz en Guaymas, muy buenos padres, buenos hermanos, de niño fue invitado a ser monaguillo, fue cuando conoció al padre Francisco Navarrete (hermano de don Juan Navarrete y Guerrero), y empieza a sentir el deseo de ser como él.

En ese entonces Pedro era un niño de escasos años, pero grandes aspiraciones. Siempre que acudía a misa, le sorprendía ver a ese padre, en el púlpito, que a los cinco minutos tenía llorando a sus fieles.

Para él no era vocación, sólo tenía el deseo de imitarlo porque era muy inteligente, muy buen orador, era aún muy niño, y no entendía mucho lo que hablaba, pero siempre tenía llorando a toda la iglesia. Además, tenía mucha visión social, fundó asilos para niños y para ancianos.

 

Biografía de Pedro Villegas

Esa admiración y deseo por ayudar a los demás, pronto se convirtió en algo sólido: vocación. Así, a los 13 años les pidió a sus papás que lo mandaran a Hermosillo al seminario. Al llegar al seminario se fortaleció su vocación cuando conoce a don Juan Navarrete.

La historia del instituto Kino nació siendo capellán de la iglesia, entre todas las obras asistenciales de Hermosillo en las que estaba, había un asilo de tuberculosos, ahí había una señora moribunda, llamada Hortensia, que antes de exhalar su últimos suspiro hizo prometerle al joven sacerdote que la había asistido espiritualmente los últimos seis meses de su vida que se haría cargo de los tres hijos que dejaría huérfanos, hasta convertirlos en hombres de bien.

Aunque era un joven sin patrimonio, aceptó a los niños huérfanos, creo con la ayuda de la providencia. Los hospedó en un campanario de la iglesia que aún estaba construyendo; en ese entonces un muchacho de 24 años de edad con mucha vitalidad, gran generosidad y decisión se hizo cargo de tres niños: la pequeña Edelmira de 7 años, Rafael y Francisco, de 8 y 9.

 

Aniversario de Pedro Villegas

Fue difícil emprender tan loable labor social, precisamente porque era muy joven, pero lo hacía con mucho entusiasmo, con mucha energía, y pronto formó un equipo de personas que le ayudaron. A partir de su entusiasmo, decisión y sensibilidad social. Los elementos con los que yo empezó a trabajar fue a darles afecto, buena alimentación y hacerles atractiva la vida. Los llevaba a pasear, a Kino, a ranchos, a Guaymas.

El padre Villegas siempre fue un hombre visionario, siempre pensando en dar al grupo de niños a su cargo, una educación y atención integral al grupo de niños crecía cada vez.

Un año después, el sacerdote generoso, inspirado en el lema “Paupertas est tuum asillum”, que significa “La pobreza será tu baluarte del desarrollo”, y la figura del misionero Eusebio Francisco Kino. Inauguró una institución de asistencia que brindaría casa, comida y educación a todos los niños desamparados con su nombre: Instituto Kino.

Después, a mediados de la década de los sesenta fundó el Hogar Estudiantil Kino una casa donde, bajo el lema “Por un espíritu cuya dignidad preciso para ser” muchachos que venían a la capital a estudiar y no tenían un lugar donde quedarse. Se le brindaba techo comida a cualquier estudiante pobre que se acercara. Ahí también “me fue muy bien, sacamos muchos profesionistas –decía él con esa alegría y ese orgullo propio de un padre que ha sacado adelante a sus hijos, y ahora recibe los frutos de su educación.

En el año 1976, Monseñor Pedro Villegas cumplía veinticinco años de sacerdote y le hicieron un donativo de regalo. Con ese donativo empezó a construir una de sus mayores ilusiones, construir preparatoria y una universidad para que sus estudiantes tuvieran una educación completa.

Observando el desarrollo de los niños y al darse cuenta que la educación de los pequeños quedaba incompleta porque no contaban con recursos para pagar una carrera profesional, decidió cerrar el círculo de esa ayuda integral, y consiguió más recursos para 1985 empezaron a operar la escuela Preparatoria Kino y la Universidad Kino. Hoy la Universidad Kino cuenta con catorce licenciaturas, siete maestrías y un doctorado.

“Un niño que entra aquí adquiere el derecho de hacer todos sus estudios hasta que salga de la universidad, y si aquí en Hermosillo no hay una escuela que tenga la carrera que él quiere, lo mando fuera: a México, Guadalajara, en donde haya. Así saqué muchos muchachos del Tec de Monterrey, cuando no había la carrera aquí, y otros médicos de la Autónoma de Guadalajara” -decía con una convicción de fe.

Hoy en día, un niño que llega al Instituto Kino a iniciar sus estudios elementales puede permanecer ahí y completar toda su vida escolar, hasta verse convertido en un profesionista.