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Por Josué Barrera

 

Zorayda Gallegos es una egresada de la licenciatura en periodismo por la Universidad Kino. Ha obtenido reconocimientos como el primer lugar en la categoría Reportaje del Premio Nacional “Rostros de la Discriminación” (2012), ganadora del premio internacional “A la excelencia periodística” que organiza la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en la categoría de crónica (2009), además ha sido finalista del Premio alemán de periodismo Walter Reuter (2012) y del Premio Latinoamericano de Periodismo Sobre Drogas (2012).

 

¿Por qué te interesaste por el periodismo?

Desde que estaba en la preparatoria tenía inquietud por lo que pasaba en mi entorno. En el último semestre de la preparatoria coordiné con otras compañeras una revista estudiantil y de ahí me nació el interés por estudiar esta profesión.

Antes de seleccionar una carrera revisé los planes de estudio de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación y de la carrera del Periodismo. Al ver el perfil del egresado (con una preparación más amplia en prensa, radio y televisión) opté por estudiar Periodismo en la Universidad Kino.

En los primeros semestres quise complementar mi preparación en las aulas con el trabajo de campo y comencé a realizar una especie de servicio social en el periódico El Imparcial. Ahí, los editores se dieron a la tarea de mandarnos a otra compañera y a mí con los reporteros para que observáramos cómo realizaban su labor y nos encargaron una sección que se llamaba Diálogo Directo, donde las personas hablaban para reportar algún problema ciudadano de su colonia.

Mis primeras coberturas, por así decirlo, estuvieron muy enfocadas al trabajo de calle, a atender denuncias ciudadanas, teniendo un mayor contacto con la gente. Eso me ayudó para entender la labor social del periodismo y ahí creo que terminé de engancharme con la profesión.

 

¿Cómo relacionarías la educación humanista (de la Universidad Kino) con tu labor periodística? ¿Ha influido en tu análisis de la sociedad?

Uno de los objetivos del periodismo es la parte social. Como reportero en algún momento te toca cubrir temas con sentido humano (la fuente de salud, educación, comunitaria) o historias relacionadas a los derechos humanos, donde tus entrevistas son con víctimas de la violencia o discriminación, por ejemplo.

Por lo tanto hay una relación muy estrecha entre el periodismo y los temas “humanos”. Y por ello es importante actuar siempre con respeto y honestidad con los entrevistados, y parte de esos valores no se forman de la noche a la mañana. Es un proceso de aprendizaje, de vida, que se forma en el hogar y se fomenta en las aulas.

 

Te has especializado en el reportaje periodístico. Cuéntanos un poco la manera en que trabajas. ¿Primero investigas y después entrevistas?, ¿redactas al final o mientras haces la investigación?

El primer paso es encontrar un tema de interés público. Lo planteo con mi jefe de información hasta encontrar el ángulo perfecto. De ahí comienzo a buscar todo lo que se ha publicado acerca de esta temática. Una vez concluida esta etapa, comienzo a buscar las fuentes complementarias para mi reportaje (entrevista con algún académico, funcionario, especialista, etc).

Cuando tengo la información, realizo un bosquejo de la estructura de mi texto: enumero los bloques y la idea que debe concentrar cada uno, luego pienso en una entrada y una salida. Posteriormente me siento a escribir.

Antes de mandarlo a mis jefes, trato de leerlo varias veces, para mejorar los detalles.

 

En 2012 obtuviste un reconocimiento nacional por tu reportaje “Viudas de la guerra”, ¿qué ha cambiado en tu trabajo a partir de ese premio?, ¿sientes mayor compromiso con tu labor?

Sí hay un mayor compromiso. Los retos son mayores: seguir tratando de plasmar esas historias que muchas veces pasan desapercibidas o que a veces, para algunos medios, no son interesantes porque no son temas políticos o morbosos que vendan ejemplares.

En lo personal, los temas sociales, son los que más llenan mis aspiraciones profesionales. Que algún texto escrito por mi sirva para denunciar o contar una historia, y que esto genere una consecuencia positiva, es mi mayor recompensa.

En cuanto a mi trabajo, hoy en día hay una mayor exigencia de mis jefes de seguir elevando la calidad de los textos.

 

Ante ciertas historias que te has enfrentado en tu trabajo, ¿has podido separar la objetividad como periodista de lo emocional?

Ha habido momentos y temas sensibles donde me ha ganado la parte emocional al momento de reportear.

Por ejemplo, en el caso de ABC en 2009, al realizar entrevistas, testimonios de vida con los papás, me ganó la parte emocional, porque me identifiqué con ellos, porque pensé que alguien de mi familia pudo ser uno de ellos.

Entonces fue muy difícil separar el sentimiento de lo que vas escuchando. Sin embargo, a la hora de redactar tuve que dejar el sentimentalismo a un lado, y escribir lo que debía de ser: sin exagerar, sin poner adjetivos. Simplemente narrar lo que vi y lo que me contaron.

Un periodista siempre sabe distinguir esa delgada línea.

 

¿Qué tanta libertad de expresión tiene el periodista hoy en día?

Es muy diferente la libertad de expresión que hay en los medios nacionales y en los locales. A nivel nacional hay medios de todo tipo: los que tienen intereses empresariales, políticos, personales, y que en su información se denota el oficialismo.

Hay otras donde se permiten una mayor pluralidad de voces y eso denota en contenidos que permiten al lector o espectador formarse un criterio propio de lo que lee, sin contenidos tendenciosos.

A nivel local desgraciadamente están ganando los medios oficialistas que sólo reproducen la información gubernamental. Sin embargo, hay casos de medios independientes o programas de radio que están realizando una buena labor y muestran lo que la mayoría de los medios minimizan u ocultan en sus publicaciones.

 

¿De qué manera consideras que han influido las redes sociales en el ejercicio del periodismo actual?

Permiten que haya una mayor denuncia ciudadana. Por ejemplo muchos casos que antes no se conocían, como el de la mujer que dio a luz en el patio de un hospital o el jornalero que murió afuera del hospital de Guaymas, en cuestión de segundos se convirtieron en una notica viral.

Con esto, hay una mayor exigencia de los ciudadanos hacia las autoridades para que rindan cuentas de sus actos u omisiones. En otros tiempos, sin la presencia de redes sociales, estos hechos ni siquiera se hubieran conocido o tomado tanta relevancia.

Además, las redes sociales, sobre todo twitter, permiten a los ciudadanos estar informados al momento de que acontecen los hechos.

 

Tal parece que la crónica periodística ha tomado un auge en los últimos años, sin embargo hay pocos espacios para la crónica en los periódicos. ¿A qué crees que se deba?

La crónica es un género que encaja en el periodismo de largo aliento, y por lo tanto hay temas o historias que te pueden llevar varios meses realizarlas.

En un periódico donde lo más importante es la información del momento (la nota diaria, la declaración del funcionario) es difícil que haya espacios para las crónicas.

Además la mayoría de las crónicas son textos muy extensos que en un periódico no tienen el suficiente espacio.

Se hacen esfuerzos por publicar crónicas en los periódicos, pero estas siempre abordan temáticas políticas, no sociales.

 

Por último, ¿qué consejo les darías a los estudiantes de Periodismo y Comunicación Social?

Que tengan convicciones, que sean idealistas y que siempre actúen con congruencia y honestidad.

Que no se desanimen al escuchar que el periodismo es una profesión muy mal pagada y que es imposible hacer buen periodismo. Todo se puede lograr y hay espacios para todos los perfiles, es cuestión de buscarlos.