El padre Kino fue un precursor de las cooperativas: Claudio Chini

Conferencia sobre Kino

 

Magdalena de Kino, Sonora.- El padre Eusebio Francisco Kino fue un precursor de las empresas cooperativas, con la creación de comunidades integradas en misiones que buscaban el desarrollo de las personas antes que el beneficio económico.

Esta fue la conclusión de la conferencia Educación cooperativa entre la escuela y el territorio impartida el día de hoy por Claudio Chini, sobrino en décima generación del sacerdote jesuita, junto a Claudio Murrieta, párroco del templo misional de Pitiquito, en el marco del Festival Kino 2015 que se desarrolla en Magdalena, Sonora.

“Los ideales del padre Kino lo convierten en un precursor de la actividad cooperativa porque buscaba el desarrollo (económico) desde múltiples perspectivas, pero centrado en las personas y no en el lucro. En la raíz de las misiones están los valores del Evangelio y la necesidad de articular las comunidades a partir de la fe, de creer en las personas, del sentido de trascendencia y de la dignidad de la persona”, señaló Chini, quien, además de ser pariente de Kino, pertenece a la asociación cultural que lleva el nombre del misionero jesuita.

Apoyado en la traducción por Claudio Murrieta, en su exposición Chini recordó los inicios del movimiento cooperativista a finales del siglo XIX en Trento, Italia, como una forma propuesta a las familias trentinas por el párroco Lorenzo Huete para superar la pobreza, evitar la migración y conservar el equilibrio ecológico. Así surgieron las primeras asociaciones familiares para producir bajo este modelo basado en la cohesión familiar, la ética moral y la democracia para la toma de decisiones.

Al día de hoy más de la mitad de la población de Trento pertenece, por lo menos, a una cooperativa en cuyo conjunto alcanzan un valor nominal de 2 mil 800 millones de euros.

 

El vínculo

Durante su participación, el padre Murrieta explicó que este proyecto de vinculación nació en el año de 2007 por este punto en común del legado de Kino. En una visita a Trento se puso de manifiesto esta forma social de producción y, ya de vuelta a Sonora, fue invitado a volver para conocer más del proyecto.

“El tema surgió antes de una misa en Trento y ya de regreso en Sonora los trentinos nos invitaron a volver. Fuimos un grupo de Pitiquito y fue así como surgió este contacto entre las familias pimalteñas y la familia de Kino; los favores celestiales han estado a la orden del día”, consideró Murrieta, parafraseando al propio Kino quien consideraba todo lo que le sucedía, bueno o malo, como un favor celestial.

El impacto de esta visita en la región, consideró, ha sido sobre todo educativo por el hecho de que hay otras formas de producción a pequeña escala, y sobre la paciencia que hay que tener para que las empresas cooperativas empiecen a rendir sus frutos.

Actualmente hay en Pitiquito varios proyectos de empresas que se basan en este modelo con diversos tipos de productos, y una de ellas, “Quisuani” (“Aquí mi mujer” en pima), ya tiene su registro fiscal y se encuentra produciendo y comercializando pan casero.

“Los resultados son pequeños, pero creemos que en buena medida se están enraizando en la gente gracias a esta experiencia; una de las virtudes del cooperativismo fue sacrificar la ganancia para que exista flujo de vida hasta el último rincón (de las comunidades). Tenemos que ayudar a que se recuperen nuestras comunidades rurales y el modelo cooperativo favorece esto”, terminó Murrieta.

__________

Fuente: Boletín del Instituto Sonorense de Cultura.


Tagged: ,

Deje un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *