Categoria: Reseñas

Por Josué Barrera

México: visitar el sueño

Philippe Ollé-Laprune

FCE, 2011

Aunque suene imposible, en ciento treinta páginas Philippe Ollé-Laprune en el libro México: visitar el sueño, hace un recorrido desde la literatura de la Conquista hasta la problemática de la lectura en México contemporáneo. Su objetivo es claro: hablar de la literatura en México desde un punto de vista poco estudiado: su relación con el poder, el misticismo y la rebeldía.

Para esto Ollé-Laprune se remonta a los primeros textos escritos por los españoles en suelo mexicano o acerca de este país. Hace notar que en esta etapa de la llamada Conquista, los exploradores y sacerdotes que llegan a México lo hacen con escepticismo y algunas veces, como en el caso de Colón, recurriendo a textos esotéricos. A pesar de que se escribe crónica, la llegada a un mundo extraño que se acababa de descubrir sirvió para echar volar la imaginación de los escritores de la época quienes narraron mundos fuera de toda lógica y seres mitológicos. Ese manto enigmático ha envuelto a México desde sus inicios.

Sin embargo la palabra escrita se convierte en poder para los españoles. Quienes escriben son los que redactan la aparente realidad de los sucesos. Los indígenas son dominados, e incluso poco a poco los españoles van aprendiendo sus dialectos como una nueva manera de dominación. La palabra escrita fue fundamental en la Conquista ya que afirma un proceso de sometimiento por parte de los españoles y de sometidos por parte de los indígenas. La religión empieza a homogeneizarse en el territorio mexicano. Quienes estudian el español y tienen acceso a los libros y posibilidad de escribir, son los que representan la verdad. Por lo tanto, el poder y la dominación.

Esta dominación se demuestra en la prohibición de enviar ciertos libros europeos al país, como el caso de las novelas. Durante los siglos XVII y XVIII, el autor afirma que estaba prohibido difundir las novelas en lo que era la Nueva España. Ante este panorama no es de extrañarse que los primeros escritores mexicanos, afirma el autor, hayan sido curas y soldados, después personas cercanas a las leyes y por lo tanto, a la política. Es hasta el siglo XIX, a principios, que podemos ver las primeras novelas en el país.

Este último dato es importante ya que “la literatura mexicana está fundada en la fidelidad y no en la traición” (p.39). La literatura que se escribe en México sigue la tradición de la literatura europea, se realiza en los mismos moldes. Por tal motivo no se trata de una literatura rebelde que se haya escrito en contra del gobierno en turno o con un idioma diferente. En el siglo XIX, cuando México ya es independiente, las obras que se escriben son en español. Sin embargo al autor se le olvida que los textos de algunos de los principales escritores de la etapa de la Independencia, como Fray Servando Teresa de Mier y Carlos María de Bustamante, criticaban la ideología de su momento, ya fuera política como en el caso de Bustamante y religiosa en el caso de Fray Servando. Estos dos autores, más Lizardi, a quienes podemos llamar los primeros del México independiente, sí escriben una obra motivada por la rebeldía.

La generación siguiente de escritores como Altamirano, Ramírez y Prieto, de formación en leyes, estuvieron estrechamente ligados a las esferas de gobierno en su momento. Los primeros libros de historia de México o los ensayos políticos de estos autores y de sus allegados, buscaban hablar sobre la identidad del mexicano desde una perspectiva positivista. Más tarde, durante el mismo siglo XIX, las influencias europeas, sobre todo francesas, recaen directamente en las obras literarias que se escriben en el país. El modernismo llega a la poesía y es esta corriente la que dominará hasta finales del siglo.

La literatura de la Revolución marca un parte aguas en el país porque se empieza a analizar los hechos que mantuvieron en trance al país por más de una década. Se descubre entonces la contradicción en la que cayó el movimiento impulsado por Madero en un inicio, después transgiversado por Carranza, Obregón y Calles. Las novelas de la revolución son críticas, pero sus autores también están ligados a la política, como el caso de Martín Luis Guzmán. La literatura en el país empezó a preocuparse por nuevos temas, hay una reinvindicación de las clases sociales bajas e indígenas, pero sobre todo estas novelas aportan una identidad del mexicano más cercana a la realidad, a diferencia de los autores del siglo XIX.

Si bien es cierto que algunos de los escritores de mitad del siglo XX como Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Rosario Castellanos y Jaime Sabines ocuparon cargos dentro del Gobierno, éstos fueron por poco tiempo, mas la radiografías que realizaron en sus obras sobre la realidad mexicana, desde retratar el abandono de los campos mexicanos, el papel de la mujer y la vida dentro de las grandes ciudades en el México Moderno, ocupa un lugar importante en nuestra literatura.

Hoy en día la generación de escritores de fin de siglo se enfrentan con numerosos concursos, becas y facilidades para publicar por parte de las instituciones de cultura, pero con una pobre red de distribución y escasos lectores. El apoyo del Gobierno es una parte escencial para la actividad literaria actual. El motivo por el que organizan festivales, ferias del libro, encuentros de escritores, se editan revistas, se lanzan concursos de literatura año con año con extrema puntualidad, es porque no se ha logrado generar una industria editorial o cultural en el país. La relación entre poder y escritura continúa muy cercana.

Por Fernanda Bastidas*

 

 

Into the wild, llamada en español Hacia rutas salvajes (2007), es una película dirigida por Sean Penn, basada en el libro de Jon Krakauer del mismo nombre (1996). Trata sobre la vida de Christopher McCandless (Emile Hirsch) que enfadado de la ciudad y los problemas familiares, tras graduarse de la universidad, emprende un viaje a Alaska en solitario, con artículos básicos y sin decir una sola palabra a su familia. Esto para descubrir que el mundo materialista y superficial en el que vive no es tan excitante como el mundo natural, el cual lo ayudará a sanar espiritualmente.

Chris es un idealista nato que a pesar de que sus padres le brindaron todas las comodidades necesarias, decide pasar su tiempo en contacto con la naturaleza. Pese a su nulo conocimiento de la zona, decide enfrentar a la madre naturaleza por sí mismo, se establece en un viejo camión y trabaja la tierra, aunque eso signifique pasar días sin ningún tipo de contacto con las personas y estando en constante contacto con animales salvajes.

Durante su trayecto conoce a personas en las que deja huella y le dan lecciones de vida.

La naturaleza es el testigo principal de la travesía de Christopher durante los 4 meses en su estancia en la salvaje Alaska, donde enfrenta la aventura de su vida, pero sobre todo tendrá experiencias que nosotros, simples mortales, jamás imaginaríamos.

¿Cuantos de nosotros no hemos pensado en perdernos en lo desconocido y depender solo de nosotros mismos? ¿Alejarnos de todo lo que nos disgusta? La curiosidad de saber lo que sucede en los lugares más remotos del mundo ha pasado por mi cabeza muchas veces. La excitación de saber que te encuentras solo, sin nadie que pueda ayudarte; tener un poco de la valentía de Chris para enfrentar las adversidades que implica la vida solitaria, aunque al transcurso de los días se va dando cuenta que ‘’la felicidad solo es real cuando se comparte’’.

*Fernanda Bastidas es alumna de primer semestre de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Social.